dilluns, maig 28, 2012

[ es ] 22M, El vector educativo del #12M15M

Bajo el título más periodístico de La huelga de la enseñanza en España, en el centro de la lucha, lxs amigxs de Des/informémonos me han publicado la siguiente reflexión sobre el 22M.


Sólo una semana después del multitudinario aniversario del 15M o #12M15M, las calles se han vuelto a llenar de resistencia social. En esta ocasión, el vector a través del cual se ha desplegado la política de movimiento ha sido el educativo. Una formidable confluencia de luchas que abarcaba desde las guarderías hasta los doctorados, pasando por todos los grados de la enseñanza, ha sacado de los centros educativos a todo el mundo en una modalidad de huelga general sectorial que desborda, una vez más, los cauces de la participación institucional habituales previstos por el régimen. Los más diversos sectores de la educación han recurrido así a un empoderador entramado de estructuras de movilización (plataformas, asambleas, acampadas, etc.) que, por medio de la invocatoria y el llamamiento a la movilización el #22M, ha conseguido batir récords de participación y abrir nuevas perspectivas movilizadoras.

dimecres, maig 23, 2012

[ es ] Píldoras de antagonismo, 10: los límites represivos de la marca Barcelona


Tras la huelga general del 29M, el mando intentó frenar el progreso del movimiento por medio de la habitual estrategia de la tensión: detenciones de sindicalistas y participantes en las manifestaciones, puntos de control políticos inquiriendo a la ciudadanía por su ideología, una web para convertir al ciudadano en vigilante y delator de su vecino y un sinfín de aberraciones impropias del más elemental Estado de derecho. Por suerte, en respuesta a esta escalada represiva, las redes activistas respondieron con una doble táctica combinada que se ha demostrado todo un acierto: por una parte, disminuyendo los repertorios más fácilmente enmarcables bajo la etiqueta mediática de "actos violentos"; por otra, movilizando por la no-movilización, esto es, no dejándose convocar por la ventana de oportunidad que de manera tramposa habían abierto autoridades y medios con el objeto de justificar el insensato y costosísimo despliegue policial de la cumbre europea.



dilluns, maig 21, 2012

[ es ] Entrevista sobre el 15M en Patata Brava

Entrevista para Patata Brava intentando desmontar algunos tópicos mediáticos sobre el 15M.


“El 15-M está más vivo que nunca; siempre se le da por muerto, pero siempre reaparece”

El miércoles pasado se cumplió el primer aniversario del 15-M, un movimiento social que ha revolucionado a la ciudadanía española y que ha conseguido movilizar a miles de personas en la lucha contra el capitalismo salvaje del sistema y la incompetencia de la clase política para rescatar el país de la crisis en la que llevamos sumidos desde 2008. El profesor y politólogo Raimundo Viejo nos ayuda a hacer un balance del movimiento durante este primer año, analizando su dinámica y efectos desde un prisma libre de prejuicios.


dissabte, maig 19, 2012

[ es ] Ironía helénica

     Ironía helénica en Wall Street

La ironía es la tonalidad emotiva del débil frente al poderoso. En otra parte hemos insistido en ello y es un tema que se debería desarrollar más en las redes activistas. El caso es que el tema de la ironía viene muy al caso, ya que frente al dramatismo de la situación en que nos quieren poner los medios, acaso sea esta la única manera en que podamos salir adelante.

A nadie sorprende que, cuando se nos "informa" sobre cuanto sucede en Grecia (cuando se da forma en nuestro cerebro a ciertos imaginarios sobre lo que allí pasa), se nos presente la cosa como un terrible drama entre (1) aceptar las imposiciones de la pérfida Alemania y sus sicarios europeos y (2) descender a los infiernos más dantescos. Si no se aceptan las condiciones de la UE, el país mediterráneo será una sociedad abocada al caos, la anarquía y la destrucción. Una tragedia (aunque neoliberal, no griega).

[ it ] La política del comune

Versión italiana del post "Eficacia y repertorio" publicado en este mismo blog, posible gracias a la generosa traducción de Nicolas Martino



Una vecchia idea ossessiona la sinistra, è l’idea della Grande Rivoluzione. Secondo quest’idea un movimento sociale ben organizzato e inquadrato all’interno di una strategia unitaria di conquista del potere e sotto la guida di un soggetto antagonista –un partito, oppure un sindacato– una volta conquistato il potere riuscirà a sconfiggere il neoliberismo. 

dilluns, maig 14, 2012

[ es ] Cuaderno de notas, 2: de pueblo a multitud



Entre los múltiples ejemplos del giro discursivo que comporta la experiencia del #12m15m, este de la foto es uno de los más sintomáticos que hemos podido ver. En él se observa como el "pueblo", ese sujeto del soberano moderno -transposición de un mando unitario estructurado como un poder de dominación- deviene multitud. Y cuando decimos multitud nos referimos al particular "príncipe" de la postmodernidad (Hardt y Negri) cuya prefiguración de la soberanía consiste, ontológicamente hablando, en una pluralidad irreductible que se proyecta más allá del presente estado de cosas como la solución. 

La falta de concordancia entre el sujeto "pueblo" y la forma verbal "som" es la mejor evidencia de la imposibilidad de enunciar, en las soluciones argumentales de la modernidad, un discurso solvente para con las exigencias de una gramática política actual. Y es que ser, desde el pueblo en los términos del actual estado de cosas, sólo puede significar devenir la solución de lo múltiple, reconocerse multitud. Urge volver la vista atrás e identificar la particular genealogía política que nos conduce desde Maquiavelo al presente pasando por las grandes revoluciones de la modernidad.

Desde ahí se puede observar como, a la manera del We the People de otrora, el "pueblo" o sujeto de y por el mando que somos se convierte en el sujeto que acomete, por su propia y única acción posible (la desobediencia al mando), la liberación de su condición ontológica, de su ser pluralidad irreductible, de su condición de multitud. Asistimos hoy a la escenificación pública de un sujeto cuya única posibilidad verbal es la de des/sujetar/se del mando por medio de los procesos de subjetivación antagonista que reclama el proyecto autónomo de ser la propia solución a la crisis. Toda tentativa de "solucionar" las necesidades de la multitud en alguna nueva modalidad de sujeción (ni que esta sea, únicamente, discursiva), comporta la propia reconfiguración del enjambre sobre el que ésta se organiza de suerte tal que las agencias de enunciación del nuevo (o no tan nuevo) sujeto implosionen ante el vacío de un cuerpo social móvil, fluido, contingente en sus figuraciones políticas.

diumenge, maig 13, 2012

[ es ] Píldoras de antagonismo 9: la policía nunca llegó a Sol



Me despierto esta mañana y leo en un medio del régimen que Sol y otras plazas han sido desalojadas a las 5 de la mañana. Resulta difícil imaginar un ejercicio de impotencia mayor por parte del mando: atacar de madrugada, furtivamente y, sobre todo, cuando en realidad el "enemigo" (que es como llaman a la multitud), ya no está sobre el terreno. Esto es hacer buena la expresión castellana "llegar tarde, mal y nunca".

Y es que el mando no sólo no entiende que el antagonismo postmoderno ya no pivota sobre la el vector espacial sino sobre el vector temporal. Aún es más, aunque el mando alcanzase a entender lo que supone el nuevo escenario en que nos encontramos sólo podría reconocer que ya no puede "ganar" (en rigor, ganar o perder es algo que carece ya de sentido cuando la esfera del antagonismo cede definitivamente ante el dominio agonístico de la democracia absoluta que hoy se territorializa y desterritorializa en las plazas a voluntad). 

En un mundo en que la producción se ha extendido al dominio de la vida, desbordando la fábrica y cualquier otro dominio espacial del mando, apenas se ha hecho otra cosa que generar las condiciones de posibilidad de la propia implosión. ¿Qué sentido puede tener ahora querer conquistar un espacio de manera indefinida, trascendente, intemporal? ¿No es acaso un esfuerzo vano sobre el que acabará por agotar al mando en una carrera de impotencia política?

En rigor, es la propia soberanía moderna -entendida como la definía Jean Bodin en Los seis libros de la república- la que está en crisis, la que ya no puede afrontar la instauración de un orden temporal permanente. Por descontado, el mando puede operar puntualmente de forma territorializada y desalojar el fragmento ínfimo que queda del enjambre de la multitud a las cinco de la madrugada. Podría incluso, para qué negarlo, decretar el estado de excepción, suspender las garantías constitucionales e impedir durante un tiempo que las plazas no fuesen reocupadas. 

Pero, ¿puede evitar de manera ilimitada que se vuelva a concentrar la multitud? Tal era el deseo nazi por instaurar el estado de excepción permanente, el dauerhafte Ausnahmezustand que pretendían fuese el III Reich. Ya sabemos como acabó el proyecto biopolítico del totalitarismo moderno. Y si esta fue la tragedia, lo de ahora es ya sólo la farsa que nos queda, la vulgar opereta de la derecha gobernante, exhibiendo furgonetas, autómatas pertrechados con escudos y todo el demás atrezzo postfascista de la policía actual.

Adenda 

Todavía no había acabado de escribir este post y leo ahora que la policía se retira y vuelve a ponerse la primera pancarta en Sol. "Leo", digo, y no "transcribo fonemas", que no es lo mismo (para que nadie se deje confundir por la tonalidad autoritaria de ese titular periodístico, digno ejemplo de las consignas franquistas de otrora). Pues en la lucha contra semiocapitalismo, saber leer es la única arma realmente peligrosa.

dijous, maig 10, 2012

[ gz] Entrevista para Praça Pública

Velaqui de um tirom a entrevista que me fixerom desde Praça Pública sobre o #12m15m. Na sua web adoita um formato moito mais interactivo junto a outras opinions. Aquí, pola contra, vai de seguido, para quem a gostar de lêr na sua integridade.



dimecres, maig 09, 2012

[ es ] Entrevista en la revista PopPol

De las plazas el 15-M dio el salto a los barrios y, con el impulso de los recortes impuestos por el nuevo gobierno del Partido Popular, se coló en las facultades. Históricamente las universidades siempre han sido uno de los focos de movilización social y hoy  parece que vuelven a serlo. La ‘Primavera Valenciana’ que llegó a las facultades, la incorporación de los universitarios a la ‘marea verde’ en Madrid y las multitudinarias huelgas contra los recortes de CIU en Barcelona son prueba de ello.

Como indica el colectivo Observatorio Metropolitano de Madrid en su libro ‘Crisis y revolución en Europa’ sobre el actual ciclo de movilización, uno de los antecedentes del 15-M es, junto a otros, el movimiento estudiantil contra la mercantilización de la Universidad pública que nació durante las protestas de la LOU y alcanzó su punto álgido en las movilizaciones contra el proceso de Bolonia

dilluns, maig 07, 2012

[ es ] Las movilizaciones universitarias en la encrucijada

En la tarde de ayer, la Assemblea dels Drets Socials de l’Eixample dreta tuvimos la oportunidad de debatir sobre la situación actual de la educación. A lo largo de la tarde docenas de personas participaron en lo que, una vez más, está a ser un complejo proceso deliberativo no siempre visible, no siempre expresado por las manifestaciones multitudinarias, pero si inscrito en la vida cotidiana de la multitud. 

Lo que sigue son algunas reflexiones que empecé a escribir en vistas a, pero también que han resultado finalmente de mi propia intervención. Tal es la premura de los tiempos, prueba inmejorable de la velocidad a que nos movemos.




divendres, maig 04, 2012

[ es ] Píldoras de antagonismo 8: el Mayo Rebelde y la no-movilización del enjambre inteligente

       Manifestación del precariado metropolitano barcelonés el 1 de Mayo

Ha comenzado el Mayo Rebelde y ha comenzado con recombinaciones de lo más interesante en los planteamientos estratégicos habituales de las redes activistas: las mutaciones activistas provocadas por el 15M no paran de darnos sorpresas e incentivarnos a continuar luchando. Tras un Primero de Mayo como no se recordaba en años, la movilización estudiantil del 3M ha sido un nuevo éxito. El partido contra el mando, por lo de ahora, va 2-0. Inmejorable resultado de cara al 12M-15M.


diumenge, abril 22, 2012

[ es ] Píldoras de antagonismo, 7: dictadura selectiva


La historia del siglo XX fue la historia del progreso democrático. También lo fue, y no por casualidad, del progreso de la política de movimiento. Ambos procesos se encuentran, de hecho, entrelazados. No podría ser de otro modo: la democratización, por el simple hecho de ser el democrático un régimen fundado en la participación ciudadana, no puede llevarse a cabo sin la acción colectiva (necesariamente contenciosa cuando la democracia todavía no se ha instaurado). La acción colectiva, por su parte, precisa de operar de manera democrática para poder sostenerse en el tiempo (todavía hay un enemigo del movimiento peor que la represión externa a él: la ausencia de democracia entre quienes lo impulsan). En suma: sin democratización no hay movimiento, sin movimiento no hay democratización.

Cosa distinta es, empero, que la acción colectiva institucionalizada en un determinado régimen político (por ejemplo, las elecciones de acuerdo con la ley electoral en vigor) sea suficiente para garantizar el gobierno democrático y no, por el contrario, la base sobre la que cercenar las bases mismas de la democracia. La ley electoral actual, de hecho, permite que algo así como un 30% pueda disponer de una mayoría absoluta para imponer sus políticas. O que la falta de mecanismos de rendimientos de cuentas ante la ciudadanía permitan despropósitos como gobernar sin dar la menor explicación o, peor aún, dando explicaciones de vergüenza ajena

Los límites de la democracia dicha liberal

Cuando la capacidad institucional de un régimen agota sus fuentes de legitimidad, aparecen inevitablemente formas contenciosas de acción colectiva que problematizan la desdemocratización. Esto es lo que fue el 15M. Pero no es menos inevitable que quienes se benefician de la corrupción del régimen y su deconstitución echen mano de los recursos a su alcance para ahogar la movilización social.

Aquí es donde nos encontramos hoy: ante la estrategia de la tensión, ante la búsqueda desesperada de la restitución de un control social que se le escapa por doquier al partido del orden cuando el partido de la democratización se rebela contra el régimen. El mando se aplica, una vez más, al abecé de la teoría del Estado absolutista. 

Como nos recordaba Jorge Moruno, ayer mismo:
Podemos afirmar que la venganza puede aplicarse también a aquellos súbditos que deliberadamente niegan la autoridad del Estado establecido (...) Pues la naturaleza de esta ofensa consiste en renunciar a la sujeción, lo cual constituye un regreso a la condición de guerra comúnmente llamada rebelión; y quienes cometen una ofensa así, no sufren como súbditos, sino como enemigos. Pues la rebelión no es otra cosa que una renovación del estdo de guerra 
Thomas Hobbes, Leviatán.

Para quien desobedezca, la condición de guerra; ya no serán considerados súbditos, sino enemigos. La dialéctica schmittiana de tan hobbesiana inspiración renace en el seno mismo de la matriz liberal, dejando la democracia de lado para que pueda, al fin, revelarse el mando en su carácter puramente dictatorial. Allí donde la dictadura no puede ser impuesta a escala de masas, los autócratas necesitan abrir las fisuras en el régimen de garantías que les permitan ir generalizando una cultura de la emergencia.

Un lento instaurarse de la dictadura

La dictadura se ha de experimentar hoy a nivel molecular antes de que pueda corromper de forma generalizada las garantías del régimen democrático. La vieja lección nazi de los años de Weimar reaparece hoy reformulada con las mismas tácticas de siempre (la deshumanización del enemigo, la violación preventiva de la esfera privada, etc.) sólo que actualizadas al gran éxito democratizador de la política del movimiento en el siglo XX, desplegadas desde el interior de la democracia liberal. Urge recuperar a Poulantzas cuando nos decía que el fascismo no es más que el capitalismo bajo el estado de excepción.

Se trata de una dictadura selectiva, un régimen de poder que puede alimentarse en la democracia limitada que es la democracia liberal mientras la multitud no desborde por medio de la generalización de prácticas desobediente su marco institucional. Éste mismo, el régimen de la democracia liberal se ha demostrado históricamente contingente a la potencia de la multitud, funcionalmente inoperante, por ello mismo, al mando neoliberal.

Que nadie se confunda, empero: la destrucción de la democracia liberal a manos del liberalismo autocrático requiere su tiempo. Este es el precioso margen de acción en que debe desplegarse la política de movimiento: rehuyendo a los repertorios funcionales a la estrategia de la tensión (así, por ejemplo, el quemar contenedores por el simple gusto de hacerlo), pero sin retroceder ni un ápice en la práctica y difusión de aquellos otros repertorios que cambien el miedo de bando hasta instaurar la procedimentalidad de la democracia absoluta, el régimen político del común.

dijous, abril 19, 2012

[ es ] Cuaderno de notas, 1: el significante vacío

El concepto "significante vacío" es, sencillamente, una majadería falaz: si está "vacío" entonces es un significante que sólo significa "significante" y, por tanto, ya significa algo; luego no está "vacío". Si su vacuidad significa la posibilidad ilocucionaria que se deriva de lo político, entonces nos remite, forzosamente, a las tensiones internas del cuerpo social (las que generan el lenguaje como voz de lo simbiótico) y no a una instancia trascendente que nombra, de manera solipsista, lo real, deviniéndolo, a la manera del deus ex machina. La teoría de Laclau es, por ello mismo, una formidable patraña sin fundamento y el populismo un pensamiento inequívocamente autocrático y no una hipótesis de emancipación.

dimecres, abril 18, 2012

[ fr ] Article d'Emmanuel Haddad

Quelques opinions sur la réforme du code pénal publiées sur myeurop.info


Criminaliser la protestation sociale. Le ministre de l'Intérieur souhaite que tout appel sur Internet à une manifestation violente soit considéré comme un "délit d’intégration à une organisation criminelle". Résister pendant un rassemblement pourrait constituer un "délit d’attentat". Face à un tel emballement, juristes, indignés et universitaires dénoncent la tactique du pompier pyromane.

[ es ] Entrevista sobre el 15M


En los últimos tiempos no paro de recibir mails de activistas, estudiantes, periodistas y todo tipo de personal preguntándome por diferentes asuntos, por lo general todos ellos relacionados con la política de movimiento. Resulta difícil no responder, especialmente porque como ciudadanos que son ellos pagan mi salario (o lo que queda de él tras los recortes del 1%) y ellxs, mucho antes que las mafias neoliberales anglosajonas de las revistas del Index inquisitorial, se merecen el saber del que pueda disponer. 

En fin, el caso es que hace un par de días recibí un mail del hermano de un antiguo estudiante mío en el que me pedía que respondiese a un cuestionario. Se trata de Guillermo González, un estudiante de primero de bachillerato en la Escuela Suiza de Barcelona (no haré comparaciones con nuestro sistema educativo, son odiosas). Sus preguntas, aunque en ocasiones van cargadas de las tonalidades prejuiciosas del discurso mediático sobre los movimientos, no dejan de ser un cuestionario realmente interesante que invita a la reflexión. 

He aquí las respuestas.


dissabte, abril 14, 2012

[ es ] 14 de abril


Tengo enmarcada en casa esta misma imagen, herencia de mi abuelo que guardó celosamente en su despacho durante las cuatro décadas que duró la dictadura. El cartel en cuestión tiene una larga historia para contar con calma y en detalle. Pero hoy, 14 de abril, aniversario de la proclamación de la II República, no me resisto a colgar este breve post sobre el icono republicano.

El país que quería ser...

La simbolización de la república es la de un país al que llegaba un amanecer democrático, de progreso por tierra, mar y aire, donde la ley (el nomos) era acompañado por la bestia (el zoe), donde libros, ciencia y tecnología desarrollaban la agricultura y la industria. La república era, por su propia definición, la cosa pública (res publica), el común, la riqueza de todxs. La república no necesariamente tenía (ni tiene) porque ser Estado y, de hecho, fue seguramente por ello que incluso llegó a tener de ministra a una anarquista como Federica Montseny, primera mujer en alcanzar un cargo así en la Europa occidental.


...y el país que quieren que sea

Si por el 1% y sus gestores fuera, hoy tendríamos en la imagen al avión, tren y barcos escapando en dirección opuesta, repletos de licenciados migrando; donde las letras y las artes, encontraríamos una ruleta de Eurovegas y los móviles de la feria internacional; en lugar del león un guiri borracho, broker en Wall Street, símbolo del fin de la soberanía del Estado nacional y del triunfo del imperio de los mercados. No habría, en fin, justicia, sino fajos de dinero de Millet, los trajes de Camps, los huesos de las cunetas y la escopeta de Froilán.

Por eso dentro de un rato, al mediodía en Plaça Catalunya, cumpliendo con la mejor tradición municipalista, democratizadora y libertaria, acudiremos a la convocatoria de la asociación del 99% de lxs vecinxs y nos manifestaremos contra la cleptocracia de los políticos y la tiranía de los mercados.

Viva la República!

dijous, abril 12, 2012

[ es ] Píldoras de antagonismo, 6: esto empieza a ponerse serio


Felip Puig pierde la visión de ojo a causa de una pelota de goma.
 

Felip Puig, conseller de Interior de la Generalitat de Catalunya, se encuentra ingresado en la clínica Sagrada Familia de Barcelona, donde está siendo atendido de un disparo en el ojo. Puig, de 54 años de edad, se encontraba con su padre realizando ejercicios de tiro en el patio de la finca familiar cuando en un descuido se le disparó la escopeta, un arma empleada para disparar pelotas de goma en manifestaciones, según informan fuentes de los Mossos d'esquadra.
[ Fake de Leónidas Martín ]


La noticia de la reforma del código penal es todo un síntoma de la coyuntura actual. El gobierno ha previsto dos medidas de inequívoca voluntad política para hacer frente a la que se nos viene encima: 1) considerar la "resistencia pasiva" como atentado contra la autoridad y 2) tomar la convocatoria de acciones desobedientes por internet por integración de organización criminal. Ambas medidas se aprueban en la previsión de un aumento progresivo de la conflictividad social paralelo a la imposición del régimen de poder cleptocrático al que nos aboca el proyecto neoliberal. Pero su ineficacia en términos garantistas ya se puede dar por segura. 

La clave, sin embargo, no está en la aprobación de medidas de refuerzo en el margen del Estado de derecho. Al contrario, de lo que es cuestión aquí es de poner en marcha la disolución de sus contornos para que el soberano pueda intervenir en la emergencia. A tal fin, resulta necesario que se diluyan las fronteras que los derechos constitucionales imponen a la actuación de las fuerzas policiales. No se trata, por lo tanto, de reformar el código penal con una opción más dura en el amplio abanico de posibilidades que confiere el marco constitucional, sino de profundizar en el proceso deconstituyente en que estamos inmersos (así, por ejemplo, la reforma constitucional del verano).

dilluns, abril 09, 2012

[ es ] Píldoras de antagonismo, 5: balas de goma



De entre las múltiples recogidas de firmas que suelo suscribir, quizá ya demasiado mecánicamente, la de hoy me parece demasiado grave como para no dedicarle un poco de atención dada la gravedad. Reproduzco el texto que animo a suscribir masivamente: 

El dia 29 de marzo la policia autonoma vasca propino una brutal paliza al joven Xuban Nafarrate, siendo este ingresado el la unidad de cuidados intensivos con un traumatismo craneoencefalico. Ademas de esta agresión se predujeron muchas otras a lo largo de la jornada de huelga en la capital alavesa

El 30 de marzo se convocó una concentración en la plaza de la virgen blanca en solidaridad con Xuban. En esta ocasión la ertzaintza volvió a actuar de manera desmedida, agrediendo y deteniendo a jovenes que se encontraban en la concentración.
Mediante esta petición queremos recoger el mayor número de firmas posibles para exigir la dimisión del consejero de interior, el sr. Rodolfo Ares, como último responsable de la desafortunada actuación del cuerpo policial en los días 29 y 30 de marzo.

Cuando buena parte de la opinión conservadora a izquierda y derecha se aferra todavía a una defensa a ultranza de la modernidad, despreciando con ello la decisiva importancia epistémica de la filosofía del lenguaje, he tenido ocasión de leer en el twitter menos de 140 reveladores caracteres del inefable y brillante Ramón Espinar, tan postmoderno a su pesar.
#stoppelotasdegoma No son "pelotas", son balas de goma. No es un accidente, es un asesinato.
En efecto, no son "pelotas" de goma. Son "proyectiles", "balas", "munición" de goma; las pelotas, los balones, las canicas... son para jugar, lo otro mata. Por más que la neolengua del autoritarismo liberal siempre busque construir juegos de lenguaje con los que encubrir su misma y hobbesiana genealogía, su matriz teórica se revuelve, vanidosa, y se nos exhibe impúdica ante el acontecimiento. 

Y es que el poder soberano, como es sabido, se funda en un poder de muerte que extiende su dominio sobre la vida. En su variante más conocida lo hace a la manera en que ha sido asesinado Xuban Nafarrate, pero también de otras maneras más sutiles e indirectas, tal y como sucede con la inducción al suicidio que recientemente nos ha ejemplificado el caso del jubilado griego. Sea como sea, en el fondo subyace una única lógica política que es preciso subvertir. Y es que no hay Estado de derecho que no se funde en el derecho del Estado a matar si es preciso con tal de preservar el orden social.


Con todo, la defensa del orden social comienza, antes incluso que por las propias prácticas represivas o por el poder de muerte que confiere un dominio sobre la vida, por el dominio del lenguaje, por la capacidad para construir universos a golpe de aporías, oximorons y otras figuras que alimentan de manera no menos perversa el nombrar el mundo. Son universos de lenguaje en los que la guerra es humanitaria, los manifestantes, terroristas y los proyectiles que matan, pelotas de goma. Tomemos consciencia de que son balas y no bolas de goma, que no nos están dispersando, nos están disparando, impunemente.

[ es ] Píldoras de antagonismo, 4: no pienses en un contenedor ardiendo

Tras la agotadora jornada de movilizaciones llega el momento de agenciarse el acontecimiento creado. Sin embargo, esta fase decisiva de la huelga suele coger desarmados a lxs convocantes. Una vez que el acontecimiento está ahí, una vez que la jornada de movilización ha sido un éxito innegable, el mando responde en un doble frente: por una parte, mediáticamente, donde una monocorde obsesión con el tema de la "violencia" repite hasta la saciedad las consignas inculpatorias; por la otra, represivamente, aprovechando el impacto mediático para suspender los derechos y garantías más elementales.

Esta respuesta, reiterada tras cada huelga general, ha funcionado razonablemente bien desde comienzos del régimen en vigor y por eso se sigue repitiendo. Su funcionalidad consiste en (1) dividir el trabajo en distintas estrategias (antagonistas las unas, conciliadoras las otras), (2) organizar su representación en las grandes estructuras sindicales (reconociendo a éstas como únicos interlocutores sociales) y (3) jerarquizar el reparto de la carga subsiguiente a la implementación de las medidas neoliberales (menor para el asalariado varón, español, adulto, blanco, con contrato fijo, etc.; peor para la precaria, el joven, el migrante, el sinpapeles, etc.). El 29M no ha sido una excepción a esta regla y de manera automática, una vez más, hemos visto ponerse en marcha este mecanismo.

La cuestión de fondo

La pregunta del momento, sin embargo, al igual que en la propia convocatoria de la huelga en su formato institucionalizado por el régimen, es un ¿hasta dónde? ¿cuál es el límite de la democracia liberal? ¿hasta qué punto se puede implementar un modelo neoliberal de sociedad de manera absolutamente ideológica sin que se rompan las bases del consenso constitucional? ¿hasta qué extremo puede progresar la disociación deconstituyente entre las constituciones formal y material de la sociedad sin que se produzca una ruptura? ¿hasta qué punto el 99% puede resistir la iniquidad del 1%? 

La respuesta pivota en torno a un único concepto: biopoder. El biopoder que no sea preciso justificar el poder en los términos de la legitimidad democrática, el biopoder activa los comportamientos reaccionarios, el bipoder hace posible la insolidaridad, el biopoder configura la antropología política de homo homini lupus sobre la que el proyecto neoliberal puede instituir su mando.


El falso debate sobre la "violencia"

El biopoder opera gracias a la interiorización del mando por el cuerpo social, es la forma que adopta éste en el paso de la subsunción formal a la subsunción real del trabajo en el capital. Esto, que a quien no esté familiarizado con Marx y Foucault puede sonar abstracto en exceso, quizá se entienda mejor viendo el siguiente clip:




Por suerte para nuestra especie, hay entre nosotros una diferencia con los monos (o eso creemos), aunque sea mucho menos frecuente de lo deseable: estamos facultados para la abstracción (para comprender este video) y, por ello mismo, para la desobediencia civil, esto es, para reconocer cuando se comete una injusticia desde un poder que la gente considera legítimo no porque lo sea, sino porque se sirve de una legitimidad institucional deturpada. No es de sorprender que, por ello mismo, la obsesión autocrática del mando se focalice en idear conceptos propagandísticos como la "resistencia pasiva grave" del conseller Puig. Si algo teme un poder autocrático, incluso cuando se sirve de la democracia liberal para legitimar su mando, es la desobediencia civil, la capacidad de abstracción hecha política, la capacidad del sujeto para subjetivarse de manera antagonista rompiendo con la sujeción indirecta a la que se aplica el biopoder.

En la postmodernidad, el mando ya no precisa tanto del ejercicio directo de la violencia física sobre el cuerpo social como de recordar a este que es capaz de dicha violencia. El miedo interiorizado rebaja de forma extraordinaria los costes represivos y por eso, desde la década de los setenta hasta la actualidad, el neoliberalismo ha preferido la democracia al autoritarismo. No por una cuestión de justicia, como falsamente se suele enseñar en las escuelas de indoctrinación neoliberal, sino por una razón estrictamente práctica y congruente con las propias premisas normativas neoliberales.

Así las cosas, la principal preocupación (y única herramienta) del mando para restablecer el orden e implementar el proyecto neoliberal es apelar a la violencia que hemos interiorizado. Basta con que se construya mediáticamente el 29M como un acontecimiento "violento" (poco o nada importa que lo sea, si es considerado como tal) y se provocará un alineamiento inequívoco a favor y en contra. Tal es la vieja lección schmittiana. Por desgracia, este recurso ha sido tremendamente eficaz.

En efecto, quien desee saber hoy donde discurre la divisoria constituyente y la separación entre qué es movimiento y qué no, no tiene más que observar cómo se posicionan ante la lectura de la huelga como un acontecimiento de "violencia callejera" los distintos actores: a un lado, los partidarios de aceptar el monopolio mediático (del mando) sobre la definición del acontecimiento; al otro quienes prefieren una lectura desobediente. Los primeros vuelven a contarse de manera abrumadoramente mayoritaria entre aquellos que "no nos representan". Los segundos son, sin embargo, ese 99% del que tanto se habla. 

"No pienses en contenedores ardiendo"

El archiconocido ensayo de G. Lakoff, No pienses en un elefante, vuelve a ser extremadamente oportuno. Si pensamos en contenedores ardiendo no pensamos en el paro, en los deshaucios, en la juventud sin futuro, en la ausencia de un cambio de modelo productivo, en los privilegios de la Iglesia, en los beneficios de la banca; en todo aquello que, en definitiva, nos hace pensar una huelga general. Por eso nadie que hable de contenedores, sea para elogiarlos o condenarlos, se alinea con el movimiento.



Esto no significa, claro está, que no haya que ser conscientes del riesgo que comporta el abuso de poder al que estamos asistiendo, que no se haya de denunciar la violación flagrante de los derechos humanos por parte de las fuerzas del orden, así como el larguísimo etcétera de problemas que van asociados a la activación del significante violencia. Significa, sin embargo, que no hay mayor error estratégico hoy que el de dejarse arrastrar a la obsesión securitaria, que hacer caso de la desesperada (y esperemos que vana) tentativa de las extremas derechas gobernantes por conseguir modificar el alegre clima de desobediencia civil de masas generado hace casi un año con la ocupación de las plazas. Hablar de contenedores ardiendo es el acto lingüístico y, por tanto, en democracia, político, más profundamente reaccionario que se pueda imaginar.

Así las cosas, la situación nos impone mirar, una vez más, hacia adelante sin caer en la reproducción del biopoder (sin pensar en contenedores ardiendo). El movimiento progresa gracias a la desobediencia civil, gracias a la capacidad de que disponemos para abstraernos de las prácticas semióticas intimidatorias que caracterizan la biopolítica. Si algo preocupa realmente al mando es que pueda desvelarse su falso sustento (la incapacidad material en que se encuentra ante una desobediencia civil multitudinaria) y progresar así la lucha emancipatoria. Por suerte, el 29M ha tenido lugar en la perspectiva constituyente del primer aniversario del 15M. Dejar de pensar en contenedores, balas de goma, heridos, detenidos y demás inhibidores de la acción colectiva desobediente es perfectamente posible: basta con conectarse en red, con buscar ese #12m15m que reabre hoy el horizonte de lo político ante la tentativa de oclusión autocrática. Las líneas han sido trazadas, elige su reino de miedo y autoritarismo o la política de movimiento y la democratización.




divendres, març 30, 2012

[ es ] Suma y sigue: el ciclo de la huelga prepara el #12M15M

Versión en castellano del artículo escrito a cuatro manos con Carlos Delclós


De manera muy predecible, la mayoría de la cobertura de los medios neoliberales sobre las huelgas generales del 29M se centran en los daños a la propiedad privada y mobiliario urbano que protagonizaron las protestas de la tarde en Barcelona, cuando cientos de ciudadanos encapuchados prendieron fuego a varios bancos, la central de MoviStar, un Starbucks, El Corte Inglés y el Espai Cultural de Caja Madrid.  No es casual que los representantes conservadores de nuestras instituciones en erosión recurran desesperadamente a términos como instinto criminal para pintar las protestas como una forma de violencia.  Enfrentados por una situación en la cual la destrucción de propiedad gana legitimidad, y habiendo agotado el discurso del miedo y la amplificación de la escala de represión en las semanas previas a las movilizaciones, lo único que les queda para criminalizar a personajes protofascistas como Felip Puig es criminalizar ese instinto humano que valora la vida por encima de la propiedad.

Estos esfuerzos por dividir a la ciudadanía con un debate abstracto sobre la violencia chocan con la realidad de lo que ocurrió ayer en todo el estado español y lo que lleva ocurriendo aquí en los últimos meses.  Ciertamente hubo varios actos de violencia dirigida hacia las personas a lo largo de la jornada del jueves, pero ninguno protagonizado por los manifestantes.  En Torrelavega, un empresario atacó a una piquetera con un cuchillo.  En Euskadi, la Ertzaintza ha dejado a un chico de 19 años en la UCI en estado grave tras reducirle a porrazos y dispararle a bocajarro en la cabeza con una bala de goma.  En Barcelona, 20 personas fueron heridas por las balas de goma de los Mossos d’Esquadra, un joven ingresó en el Hospital del Mar con el bazo reventado y un hombre ha perdido un ojo.  Y a escala mayor, los bancos españoles y su gobierno cómplice echaron a 58.200 familias de sus casas en el 2011, sin apoyo y endeudadas con intereses.

El hecho (y lo que aterroriza a la elite española) es que las huelgas del jueves han sido un nuevo éxito de la política de movimiento. Que los ayuntamientos en manos de los conservadores hayan optado por encender la luz durante el día con el único objeto de intentar menguar las estadísticas que prueban la parálisis total del país es la mejor prueba. Manipulan de manera burda hasta las más elementales reglas de juego.
Pero si hemos dicho “huelgas” y no “huelga”, en singular, es porque, en realidad, esta huelga ha sido doble. Por una parte ha sido la huelga general convocada por los timoratos sindicatos españoles, siempre prudentes a la hora de convocar a la movilización social y que durante las últimas décadas han dejado la iniciativa a sucesivos gobiernos y partidos. Pero, por otra parte, también ha sido una huelga otra; una forma emergente de repertorio de acción colectiva que apenas ha comenzado a dar sus primeros pasos, pero que como hemos podido ver desde la anterior huelga del 29S madura a gran velocidad.

En efecto, la huelga general sindical está viendo emerger otro tipo de huelga: la huelga metropolitana del precariado, animada por redes de activistas que no han cesado de formarse, de agregarse, de recombinarse en los últimos meses. Este otro tipo de huelga ha desbordado el viejo repertorio de la parálisis del transporte, del paro fabril, del colapso de la producción provocado desde los centros de trabajo y  ha puesto de relieve otro repertorio concurrencial, innovador, dinamizador y capaz de proyectar sinérgicamente la política de movimiento más allá de sus formas tradicionales: centros universitarios ocupados desde el lunes para reforzar los bloqueos del transporte, huelgas de consumo, piquetes metropolitanos de jóvenes, migrantes, mujeres o gente mayor y el anonimato al estilo black bloc que facilitó esa destrucción de propiedad (incluyendo el pequeño robo de una sala de bingo).  La riqueza desplegada una vez más por esta multitud no conoce las limitaciones institucionales de la acción social concertada que en su día se instituyó con los Pactos de la Moncloa.

El progreso del nuevo repertorio no es fácil, todavía no está institucionalizado y apenas alcanza a definir una estrategia común. Por si fuera poco, la izquierda tradicional, tras años de resistencialismo y posiciones defensivas, no pocas veces lo ha atacado de manera visceral, ideológica, carente de alternativas que ofrecer más allá de la hegemonía que ha mantenido sobre el trabajo representado en las negociaciones (cada vez más distante y menos representativo del trabajo real). No importa, la ola de movilizaciones prosigue con éxito un camino que deja ya una estela de éxitos: el 29F, el 17N, el 15O, el 15M, el 29S…
Esta ola es imparable. No al menos mientras el régimen político no cambie de rumbo. Nada apunta a que será así. Ya en verano el mando blindó el régimen contra cualquier posibilidad modificando la Constitución de 1978 para poner el pago del déficit por encima de los derechos de los ciudadanos por medio del pacto entre el partido socialista y el partido popular. A pesar de la persistente reivindicación del 15M para modificar la ley electoral, los grandes partidos, obscenos beneficiarios de esta lógica, están dispuestos a seguir manteniendo esta piedra angular del mando mientras sea posible.

A día de hoy, la única oposición de masas disponible al pueblo es en sus calles.  Sólo la movilización en la calle, la emergencia de nuevos actores, la disociación y el distanciamiento entre la constitución formal del gobierno y la constitución material de la sociedad, abren una posibilidad con futuro. La ruptura del régimen y la instauración de un régimen alternativo es cada día menos el deseo ideológico del revolucionario y más el imperativo de la situación cotidiana de la gente corriente. Quien quiera trabajo tendrá que organizarse en una cooperativa.  Quien quiera aprender tendrá que organizarse su propia universidad alternativa.  Quien quiera informarse tendrá que recurrir a los medios alternativos.  Y quien quiera obtener cultura tendrá que compartirla. Este es el régimen político del común que progresa a día de hoy en las calles y que veremos en las instituciones alternativas de mañana.

[ en ] General strike marks another step forward for indignados

The major success of Thursday’s general strike in Spain hails the maturation of the movement and the emergence of a new type of networked labor action. 

by Raimundo Viejo and Carlos Delclos for ROARMAG


Predictably, most of the neoliberal media’s coverage of the general strikes in Spain focuses on the targeted property damage that took place during the protests in Barcelona, where hundreds of masked citizens seriously damaged several major banks, a Starbucks and the Opus Dei-related, upper-class hypermarket El Corte Inglés. It is no mistake that conservative representatives of that country’s eroding institutions are resorting to desperate terms like “criminal instinct” in order to paint the protests as some form of violence. Faced with a situation in which property destruction is increasingly accepted as legitimate, and having exhausted their repertoire of fear-inducing discourse and repressive measures in the weeks prior to the mobilizations, the only thing left for a proto-fascist like Felip Puig (the Catalan Minister of the Interior) to criminalise is that human instinct which favours life over property.

These attempts to divide citizens through an abstract debate over “violence” clash with the reality of what took place all over Spain yesterday, and what’s been happening in that country in recent months. There were certainly a number of violent acts directed towards people on Thursday, but none of them were carried out by protestors. In Torrelavega, Cantabria, a shop owner attacked a picketer with a knife. In the Basque country, a 19 year old was left in the ICU with serious head injuries after the Ertzaintza (Basque national police) beat him down with clubs and fired a rubber bullet into his head from point-blank range. In Barcelona, 20 people were injured by rubber bullets, one 22 year old is in the hospital with a ruptured spleen and one man lost an eye. And on a broader scale, Spanish banks and their complicit government kicked 58.200 families out of their homes in 2011 alone, with no support and heavily indebted (since foreclosures in Spain do not pay off mortgage debts and, in fact, simply increase interest rates).

The fact of the matter, and what is so terrifying to Spain’s elite, is that Thursday’s strikes were another success for movement-based politics. The ruling Partido Popular proved this when the city governments in their control chose to turn the streetlights on during the day to offset the effects of the strikes on energy consumption (the indicator by which strikes tend to be measured in the media). They also demonstrated how clumsily they manipulate the basic rules of the game.
 
Yet, when we say “strikes” and not the singular “strike” it is because, in reality, this general strike contained two different types of strikes. On the one hand, it was a traditional general strike called for by the often timid mainstream labour unions, which are generally prudent to a fault when it comes to mobilizations and have, over the course of the last three decades, allowed successive governments and parties to take the lead in the bargaining process over labour rights. On the other hand, it also contained an emerging form in the repertoire of collective action which has only recently begun to take its first steps, but which, if we look back to the previous general strike of 29 September 2010, appears to be maturing remarkably fast. What we see is that the general union strike is giving birth to another kind of strike: the metropolitan strike, protagonised by the precariat and animated by networks of activists who are constantly learning, aggregating and experimenting with a variety of tactics.

The metropolitan strike goes beyond the old repertoire of transport paralysis, factory paralysis and the collapse of production from inside the workplace to reveal another innovative and dynamic repertoire that is capable of synergistically projecting movement-based politics beyond their traditional forms and achievements: strategically located universities had been occupied since Monday to strengthen transport blockades, a consumption strike which gave people who couldn’t strike a chance to participate, metropolitan picket lines made up of women, youth, immigrants or senior citizens, and black bloc-style anonymity facilitating targeted property destruction (including the a small-scale casino heist) all contributed to the success of 29M. Once again, the tactical richness of a multitude that ignores the institutional limitations of the concerted social action favoured by mainstream unions proved surprisingly effective (surprising, at least, to the ruling elite).

The evolution of this new repertoire is no easy task. It has yet to be institutionalized or clearly define a common strategy. And the traditional left, after years of focusing on resistance and defensive positions, has on many occasions viscerally and ideologically attacked these types of actions without offering any alternatives beyond those traditional forms of action and representation over which they maintain a certain hegemony. But this matters less and less, and the wave of mobilizations continues to leave a trail of successes in its wake: the 29F and 17N educational mobilizations, the 15O global day of action, the birth of the indignados movement on 15M and the general strike and Bank of Spain occupation of 29S are just some of these landmark moments of its still recent history.

This wave is unstoppable, at least as long as the political regime does not change course, which doesn’t seem likely. In fact, this past summer the Partido Socialista and Partido Popular agreed to shield the regime against all possibilities of change by modifying the Constitution of 1978 to include a balanced budget amendment that was not submitted to public debate or referendum. Despite the indignados’ persistent calls for a substantial modification of electoral law, the ruling parties, obscene beneficiaries of the status quo, are apparently willing to uphold this fundamental component of their dominance for as long as possible.

In effect, the only form of mass opposition available to people in Spain is in the streets. Through mobilization, dissociation and the emergence of new types of actors, distances are opening up between the formal constitution of the government and the material constitution of society to reveal new possibilities for the future. As each day passes, breaking with the current regime and establishing an alternative are less the ideological desires of revolutionaries and more an issue of necessity for the average person in light of the dire circumstances they face daily. Those who wish to work will have to do it through cooperatives. Those who wish to learn will have to organize their own alternative universities. Those who wish to inform themselves will have to look to the alternative media. And those who wish to have cultural goods will have to share them. This is the politics of the common that we saw in action in our streets today, and which we will see in the alternative institutions of tomorrow.

dijous, març 29, 2012

[ es ] Suma y sigue

El ciclo de la huelga prepara el #12M15M


Las huelgas han sido un nuevo éxito de la política de movimiento. Que los ayuntamientos en manos de los conservadores hayan optado por encender la luz durante el día con el único objeto de intentar menguar las estadísticas que prueban la parálisis total del país es la mejor prueba. Manipulan de manera burda hasta las más elementales reglas de juego.

Pero si hemos dicho “huelgas” y no “huelga”, en singular, es porque, en realidad, esta huelga ha sido doble. Por una parte ha sido la huelga general convocada por los timoratos sindicatos españoles, siempre prudentes a la hora de convocar a la movilización social y que durante las últimas décadas han dejado la iniciativa a sucesivos gobiernos y partidos. Pero, por otra parte, también ha sido una huelga otra; una forma emergente de repertorio de acción colectiva que apenas ha comenzado a dar sus primeros pasos, pero que como hemos podido ver desde la anterior huelga del 29S madura a gran velocidad.

En efecto, la huelga general sindical está viendo emerger otro tipo de huelga: la huelga metropolitana del precariado, animada por redes de activistas que no han cesado de formarse, de agregarse, de recombinarse en los últimos meses. Este otro tipo de huelga ha desbordado el viejo repertorio de la parálisis del transporte, del paro fabril, del colapso de la producción provocado desde los centros de trabajo y ha puesto de relieve otro repertorio concurrencial, innovador, dinamizador y capaz de proyectar sinérgicamente la política de movimiento más allá de sus formas tradicionales: centros universitarios ocupados desde el lunes, huelgas de consumo, piquetes metropolitanos de jóvenes, migrantes, mujeres o gente mayor, la riqueza desplegada una vez más por esta multitud no conoce las limitaciones institucionales de la acción social concertada que en su día se instituyó con los Pactos de la Moncloa.

El progreso del nuevo repertorio no es fácil, todavía no está institucionalizado y apenas alcanza a definir una estrategia común. Por si fuera poco, la izquierda tradicional, tras años de resistencialismo y posiciones defensivas, no pocas veces lo ha atacado de manera visceral, ideológica, carente de alternativas que ofrecer más allá de la hegemonía que ha mantenido sobre el trabajo representado en las negociaciones (cada vez más distante y menos representativo del trabajo real). No importa, la ola de movilizaciones prosigue con éxito un camino que deja ya una estela de éxitos: el 29F, el 17N, el 15O, el 15M, el 29S...

Esta ola es imparable. No al menos mientras el régimen político no cambie de rumbo. Nada apunta a que será así. Ya en verano el mando blindó el régimen contra cualquier posibilidad modificando la Constitución de 1978 por medio del pacto entre el partido socialista y el partido popular. A pesar de la persistente reivindicación del 15M para modificar la ley electoral, los grandes partidos, obscenos beneficiarios de esta lógica, están dispuestos a seguir manteniendo esta piedra angular del mando mientras sea posible.

De hecho, sólo la movilización en la calle, la emergencia de nuevos actores, la disociación y el distanciamiento entre la constitución formal del gobierno y la constitución material de la sociedad, abren una posibilidad con futuro. La ruptura del régimen y la instauración de un régimen alternativo es cada día menos el deseo ideológico del revolucionario y más el imperativo de la situación cotidiana de la gente corriente. Quien quiera trabajo tendrá que organizarse en una cooperativa, quien quiera aprender tendrá que organizarse su propia universidad alternativa, quien quiera obtener cultura tendrá que compartirla. Este es el régimen político del común que progresa hoy en las calles.

dimarts, març 20, 2012

[ es ] El 29M del 99%


Artículo escrito para el boletín informativo especial sobre el 29-M de IU-Don Benito (Extremadura). El boletín se puede descargar on-line.



La convocatoria de la huelga general del 29M está suscitando reacciones encontradas entre los trabajadores. Por una parte, esta huelga llega, como las anteriores, demasiado tarde. Su eficacia es puesta en cuestión incluso sabiéndose un éxito de participación y ello desgasta, tanto más si cabe, a los sindicatos que han convocado; a desgana, a destiempo y forzados por la presión social.

Por otra parte, el 29M de los sindicatos sólo reviste un interés parcial en el escenario del conjunto de luchas sociales en que estamos inmersos, a saber: la reforma laboral. En un país donde miles de familias son desahuciadas día a día, en el que se acomete la privatización de servicios públicos tan fundamentales como la sanidad o la educación o donde la corrupción del estamento político campa a sus anchas, convocar contra la reforma laboral se arriesga a ser una grave falsificación de la situación real que atravesamos.

Ciertamente, la convocatoria de huelga general puede prestarse a interpretaciones diferentes y debe ser interpretada, de hecho, de manera distinta si lo que se quiere es que realmente tenga un efecto a medio plazo sobre la inversión del equilibrio de fuerzas que hace posible la implementación del proyecto neoliberal. Para quien vive del trabajo precario, la reforma laboral apenas supone, en realidad, la formalización en ley de lo que ya es la relación de explotación cotidiana.

Con la que está cayendo, urge pensar e intervenir el 29M desbordando los cauces previstos, a la manera en que las acampadas superaron las previsiones de Democracia Real Ya tras la manifestación del 15M. Se trata de abrir un proceso participativo mucho más amplio, a la manera del 15M, en el que se cuestione a fondo el proyecto neoliberal, el modelo productivo, el funcionamiento de la democracia, etc. El 29M no es cuestión ya de una huelga general contra una reforma laboral: ha de ser una huelga política; una jornada de ruptura contra el régimen a favor de una democratización efectiva.

diumenge, març 18, 2012

[ es ] Píldoras antagonistas, 3: que el miedo cambie de bando


De entre los múltiples lemas que se hicieron célebres a raíz del 15M, el que dice “hemos perdido el miedo” destaca en el contexto prehuelguístico actual. Otras proclamas coreadas por la multitud, a la manera del “no nos representan”, tal vez identifiquen más rápidamente la ruptura con el régimen liberal en que vivimos. “Hemos perdido el miedo”, sin embargo, destaca por sus implicaciones estratégicas.

Y es que el mando sobre la sociedad que hace posible el proyecto neoliberal se funda, precisamente, en el miedo. Más en el miedo que en la violencia, incluso. El miedo comporta algo primigenio que falta a la violencia. La violencia es una realidad política de segundo orden comparada con el miedo; su única finalidad es la de inspirar miedo.

Tener miedo es algo que nos acompaña desde siempre, es algo que está presente ya en el animal que somos. Sólo las instituciones del mando han conseguido con el paso de los siglos extirpárselo a los privilegiados inspirándoselo a los oprimidos. Es una ecuación que sigue operando hoy y sirve con gran éxito de resultados.




No es de sorprender, por tanto, que la afirmación “hemos perdido el miedo” preocupe más secretamente que el “no nos representan” (¿acaso quieren representarnos?). Con el miedo no pasa como con la representación. El representante puede prescindir de representar no ya a toda la sociedad, sino, simplemente, a una mayoría de la misma. Con que consiga representar a (y/o recabar el apoyo electoral de) una minoría suficiente ya puede nombrarse “representativo”.

Pero ¿representativo de qué? Al fin y al cabo, pocos de entre los gobiernos de las democracias liberales son socialmente mayoritarios. Tan sólo lo suelen ser electoralmente. Muchas veces ni eso. Y ello gracias a la paradoja de ser representantes de un cuerpo social (el llamado “pueblo”) cuya representación consiste precisamente en expulsar de la misma a una parte del todo que se dice representar.

El dispositivo de la representación política no se acaba aquí. De hecho, se perfecciona por medio de mecanismos más o menos sutiles con los que se tamizan las preferencias hasta producir un agregado conveniente al buen funcionamiento del mando. Tal ha sido y es la labor de la ley electoral y sus engranajes (y muy particularmente la ley de d'Hondt).

Pero si ya desde el análisis más somero se hace evidente el problema de la representación, la importancia decisiva de la cuestión del miedo resulta tanto más evidente tan pronto se atreve uno a plantearla. Henos aquí, precisamente, ante el problema mismo: atreverse a plantearla. Vencer el miedo a hablar es ya el primer problema teórico con el que nos confronta y desvela, por eso mismo, la relevancia del lugar de enunciación desde el que se formula la cuestión:

¿Quien puede hablar de miedo?

La respuesta es sencilla: quien atemoriza. El mando no cesa de hacerlo. El mando habla de terror, de terrorismo, de terroristas. Identifica al “enemigo” y hace a este responsable del miedo que insufla. Lo consigue con la paradójica ventaja de que, en su posición ilocucionaria desde el lugar que ocupa—, consigue a un tiempo y con sólo nombrar el miedo (el “terror”), hacer que este brote en quien desea que obedezca. Así funciona, desde siempre, el poder en su acepción funcionalista, el poder como dominación, el poder como ventaja en la acción que se deriva de la intimidación.

No hace falta gran imaginación para visualizar esto que decimos. Baste con evocar aquí el poder del consejo del padrino mafioso, el poder de la sugerencia indebida del jefe de recursos humanos al contratado temporal, el poder del denunciante potencial del sin papeles, el poder del amigo que te mete en un despacho y te advierte de la posición en que “otros” te ponen por tu propia osadía, por tu inconsciencia, por tu simple no recordar el miedo que deberías recordar. Miedo, siempre miedo.


La fenomenología del miedo es hoy tan compleja, extendida y eficaz como lo es la fragmentación del cuerpo social sometido al trabajo. Si queremos vivir en una sociedad sin miedo urge que el miedo cambie de bando. Es el primer paso: la confrontación antagonista que desplaza sobre las agencias de mando el riesgo, la percepción del daño inminente en caso de vulnerar los derechos sociales.

Pero no llega sólo con ello. Al tiempo que se consiga que el miedo cambie de bando debe cambiarse también la concepción de la política como dominación por una política como cooperación. De nada vale el movimiento más revolucionario si acaba en dictadura (en el miedo como paradigma de gobierno). 

Además de cambiar el miedo de bando, se ha de destruir la posibilidad del miedo. Es preciso que la liberación del miedo permita la producción de instituciones fundadas en la simbiosis, el federalismo y la cooperación. Sólo así, se podrá instaurar el régimen político del común de manera duradera.